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Convierte el miedo a emprender en tu aliado y vuélvete imparable

miedo a emprender
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Alguien dijo una vez que todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo. Esta frase esconde una gran verdad, el temor desmedido nos aleja de cumplir nuestras metas. Como poner en marcha ese negocio que siempre habíamos deseado. No obstante, podemos transformar ese sentimiento en una herramienta positiva. Veamos cómo convertir el miedo a emprender en nuestro aliado y ser imparables.

Por qué sentimos miedo a emprender

La primera razón por la que podemos sentir temor a emprender es porque pensamos que en ese momento vamos a dejar de llevar una vida cómoda. Está claro que trabajando en una empresa se vive relativamente bien. Tenemos un sueldo asegurado, por lo menos hasta que nos despidan, y las mayores preocupaciones se las lleva nuestro jefe a su casa.

Por el contrario, el camino del emprendedor se presenta lleno de dificultades y sin vislumbrar claramente el destino final.

Asimismo, nuestro círculo más cercano puede ser una fuente de desanimo. Con sus palabras quizás traten de hacernos ver que es una locura ponernos por nuestra cuenta. Sus intenciones seguramente sean buenas, puede que a ellos les haya ido mal o tal vez piensen que la seguridad económica solo la da el trabajo por cuenta ajena. Si les escuchamos en demasía nos acabarán contagiando sus temores.

¿Qué hay de nuestras propias inseguridades? Muchas veces tenemos al “enemigo en casa”. Fracasos anteriores o falta de confianza en nosotros mismos pueden disuadirnos de emprender.

No cabe duda, el dinero es clave a la hora de afrontar este asunto. Si tenemos miedo a perder nuestros ahorros o a no encontrar financiación, es difícil que nos decidamos a dar el paso.

Un punto que no debemos pasar por alto es que la ambición no está demasiado bien vista socialmente. A casi todos nos educaron haciéndonos creer que la “avaricia rompe el saco”. Pues no, la ambición no solo no lo rompe, sino que lo llena.

Emprender es como hacer un examen. Si buscamos solo aprobar corremos un serio riesgo de suspender. Pero cuando intentamos sacar un 10, si nos va mal seguramente nos quedemos en un 7 o un 8. Lograremos más que cuando solo buscamos sacar un 5. Que no nos asuste querer progresar.

También el miedo al fracaso nos puede paralizar. Podemos pensar en lo inútil que resulta intentar algo que nunca vamos a lograr. Tomar la iniciativa de montar un negocio es posible que saque a la luz que no somos capaces de gestionar experiencias negativas.

Seamos sinceros, muchas veces nos intimida el esfuerzo que representa emprender. ¿No nos habremos acomodado un poco en nuestro trabajo? Aunque cumplamos con los objetivos y con nuestro horario, muchos nos hemos acostumbrado a eso, a cumplir. Salir de nuestra zona de confort es todo un reto.

Está claro que emprender es una carrera a largo plazo que va a requerir de un sacrificio que no puede asustarnos, de lo contrario difícilmente daremos el paso.

Cómo perder el miedo a emprender

Juntemos ahora todos esos miedos que veíamos en el apartado anterior y partiendo de ellos comencemos a crecer. Estos consejos nos serán muy útiles:

  • Confianza. Es mejor no embarcarse en un proyecto si no creemos plenamente en él. Debemos estar convencidos de nuestro éxito, por supuesto sin ser temerarios. Tenemos que hacer extensiva esa confianza a nuestras propias capacidades como emprendedor.

  • Planificación. Tener un plan relativamente abierto y seguirlo nos ayudará a sentirnos más seguros.

  • Dominar el tema. Apostemos por un negocio en el que nos sintamos cómodos y que dominemos. ¿Montar un restaurante es una buena ida? Pues depende, de si nos gusta la cocina, de si tenemos experiencia en la hostelería, de si contamos con asesoramiento… Pero también es bueno preguntarnos si estamos preparados para los horarios del sector, para el trato con el público, para negociar con proveedores… Si elegimos un sector que conocemos bien y en el que tenemos experiencia es más sencillo perder el miedo a emprender.

  • Tomar riesgos calculados. Está claro que al emprender un negocio hay que asumir riesgos, pero siempre tienen que estar bien medidos. No nos aventuremos en algo que ponga en peligro nuestro patrimonio, o lo que es peor, el de otros. Calculemos bien nuestra inversión y sobre todo si podríamos sobreponernos si algo sale mal. Así nos sentiremos más seguros.

  • Formarse. Con independencia del tipo de negocio que emprendamos, tenemos que formarnos constantemente. Vivimos en un mundo que cambia con rapidez, si queremos seguir su ritmo el aprendizaje debe ser parte de nuestra rutina.

  • Dedicación. Un negocio nuevo requiere mucho tiempo y esfuerzos. Tenemos que ver el proceso casi como cuando tenemos un hijo. Al principio es necesario dedicarle mucho tiempo, pasar incluso noches sin dormir, pero con el tiempo será cada día más independiente y no necesitará tantos cuidados.

  • Dudas. El miedo conduce a las dudas y las dudas producen miedo, y así entramos en un bucle infinito del que es difícil escapar. No seamos indecisos, confiemos en nuestro instinto y en nuestras capacidades, que como es obvio serán claves para triunfar.

  • Paso a paso. Debemos empezar paso a paso, no queramos comernos el mundo al principio. Aunque sí es bueno tener ambición y no sentir miedo a crecer. Ser uno más no tiene que ser nuestra meta, la mediocridad nunca es un objetivo. Pero tenemos que ser conscientes de un hecho: seguramente no nos vamos a hacer ricos de la noche a la mañana. Puede que nunca lo seamos. Sin embargo, ganarnos la vida con nuestro trabajo es un objetivo a medio plazo más que alcanzable. Lo que no es óbice para ser ambiciosos y querer ir más allá.

  • Cambiar el chip. Nuestro lema jamas debe ser “no puedo”. Hay que cambiar esa frase tan negativa por “sí puedo” o al menos, por “cómo puedo hacerlo”.

  • Ayuda. No titubeemos a la hora de pedir la ayuda que necesitamos para sacar nuestro proyecto adelante. Contar con el asesoramiento adecuado nos hará sentir más seguros y por lo tanto con menos miedos.

  • Crecer, crecer y crecer. El deseo de progresar es una necesidad básica y nos protege del temor. Gracias a tener metas y a luchar por ellas venceremos nuestros temores.

El miedo es tu amigo, aprovecha la oportunidad que te brinda, emprende, tú y tu miedo y vive la vida que te mereces.

 

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